Me observa atentamente durante un buen rato antes de que su frente toque la mía y sus labios se deslicen hacia arriba, contra mi ceño.
—Ve a trabajar, Addison. —Retrocede.
Me voy. Lo dejo en la acera y entro en la editorial todo lo rápido que me permiten mis piernas temblorosas.
Cruzo el umbral y me encuentro con las miradas inquisitivas de Eric y de Victoria. Seguro que mi aspecto refleja lo mal que me siento por dentro. Espero que no me pregunten nada. Creo que me echaría a llorar. Los saludo con la cabeza y sigo hacia mi escritorio.
Laura sale de la cocina con una bandeja llena de...