—¿Vamos a quedarnos? —pregunto aceptando su abrazo.
—Volamos por la mañana —me informa Nick—. He pensado que sería mejor que viniéramos a
hacerles una visita antes de que tu tía piense que te impido verla.
Ella me suelta y abraza a mi marido.
—Gracias por traerla de visita —dice, y lo abraza aún más fuerte.
Sonrío al ver cómo acepta su abrazo y pone los ojos en blanco. Todo esto no le gusta. Sé que
preferiría tenerme en exclusiva todos los días de la semana, pero está haciendo un esfuerzo, y eso
hace que lo quiera aún más si cabe.
—Aprovéchate porque voy a secuestrarla por la mañana.
—Sí, sí,...