VICTORIA
Decido ignorar a mi impertinente esposo, pero de repente caigo en cuenta de algo y tengo que confrontarlo si no, no voy a poder dormir en paz.
—¿Donde estuviste todo el día?
Gruñe molesto porque no lo dejo dormir, pero igual me contesta.
—Estaba solucionando algunos asuntos.
Está con los ojos cerrados y claramente fastidiado con mi interrogatorio, me encanta importunarlo.
—Espero por tu bien, que no nos hayas puesto en vergüenza viéndote con alguna de tus z0rras.
El cree que miento cuando le digo que voy a hacerle mucho daño si me engaña, se nota que no me conoce ni un poco y que nadie lo dude, voy...