FRANCO
Yenefer me empujó con todas sus fuerzas y luego corrió al baño. Era como un ciervo que huye en busca de seguridad. Por alguna razón, lo encontré realmente lindo y no podía quitarle los ojos de encima.
_ Franco, ¿por qué siempre la intimidas? Yen no es tan descarada como tú _ La abuela me miró. Fingí no escuchar lo que había dicho y solo miré la cereza significativamente.
_ ¿Alguna vez has visto a alguien llamar a su esposo 'hermano'? Solo quería castigarla.
_ ¿Qué esperabas? Tú eres quien propuso el divorcio, pero sigues postergándolo —me recordó la abuela en tono serio.
No esperaba que volviera a mencionar...