YENEFER
_ Cálmate, Yenefer.
Franco todavía trató de persuadirme. Caminé hacia la puerta, la abrí y le lancé una mirada de enfado y frustración.
_ Está bien, volveré mañana _ Suspiró y caminó hacia la puerta.
Al momento siguiente, un trueno retumbó afuera, acompañado por un relámpago, y una violenta ráfaga de lluvia comenzó a golpear contra las ventanas. La tormenta llegó tan repentinamente que nos tomó a ambos con la guardia baja. Franco se detuvo y miró bajo la lluvia.
No estaba segura de si me lo había imaginado, pero vi una leve sonrisa en su rostro. Cuando miré de cerca para confirmar, ya no estaba.
_ Me iré...