YENEFER
_ ¿Qué?! _ Miré a Franco, horrorizada.
_ No me gusta tu trabajo _ respondió secamente sin siquiera darme una explicación. Se metió las manos en los bolsillos y me miró como si fuera un rey mirando a su pueblo.
_ ¡No! _ Me negué directamente.
_ ¿Cómo te atreves a oponerte a mí? _ Franco entrecerró los ojos y me miró. Luego se acercó lentamente a mí, lo que envió escalofríos a mi espalda.
Me asusté por el aura que emitía y retrocedí unos pasos.
Desafortunadamente para mí, había un árbol detrás de mí. Entonces, cuando mi espalda golpeó el tronco del árbol, no pude hacer nada más...