FRANCO
Yenefer extendió la mano, pero aún se podía ver vacilación en su rostro.
Justo cuando pensaba que iba a quedarme quieto y dejar que me registrara, la atraje a mis brazos.
_ ¿Quieres que te enseñe a cachearme? _ le susurré al oído.
Yenefer retrocedió como un conejo asustado, pero como yo la sujetaba de la mano, no pudo escapar.
_ Franco, te prometo que no te cachearé más. Dijiste que no lo tenías. Te creo. Por favor, déjame ir _ suplicó Yenefer, con las orejas rojas de vergüenza. Se veía tan adorable cada vez que estaba así. Su comportamiento tímido me estaba volviendo loco.
_ Demasiado tarde _...