YENEFER
Franco mordió mis labios con descontento.
_ Suelta mi mano _dijo con una voz baja y embriagadora. Sin embargo, lo que hice fue todo lo contrario. Sostuve su mano con más fuerza y respondí:
_ No _ Indefensa, Franco respiró hondo y hundió la cabeza en el hueco de mi cuello.
_ ¿No confías en mí?
Sus palabras me trajeron a la realidad y me despertaron de mis fantasías sexuales. Miré al techo y no dije una palabra durante mucho tiempo. Sentí que mi corazón estaba a la deriva en el mar sin fin, incapaz de llegar a tierra.
_ ¿Yenefer? Responde a mi pregunta. ¿Estás ahora dispuesta a...