En una de las reuniones familiares durante el Año Nuevo, Luz me llevó a su habitación.
En el pasado, ni siquiera me consideraban digna de entrar en este cuarto.
Sin rodeos, me preguntó:
—Pecadora, ¿me odias?
—Habla, ¿ahora por qué te haces la tonta?
Su pregunta me tomó por sorpresa, no entendía por qué de repente me interrogaba así.
Me sentí incómoda, porque aunque la respeto como mi hermana, no puedo decir que realmente la quiera.
Así que me quedé ahí, parada, sin decir una palabra.
—Tú me odias, por eso quieres quitarme lo más importante para mí. ¿Estás con Tristán solo porque fue mi primer amor? ¿Lo haces a...