El proceso duele un poco debido a que ha pasado un tiempo, pero cuando la sensación olvidada de mi pelaje contra la brisa y mis patas en la tierra regresan a mí, me siento libre. Sin perder un segundo más, me lanzo al bosque para liberar un poco de energía.
No he salido a correr así en mucho tiempo. Mi padre y yo solíamos salir a correr juntos cuando era pequeña. Me llevaba fuera del territorio de la manada hasta un lago a solo una milla de distancia, donde nadábamos y yo le contaba cosas que nunca podría decirle a mi madre. No me quejaba de que nunca tendría un...