Cathy había demostrado ser una buena masajista, ayudaba a Arya con el dolor de pies, así como de espalda.
Por las tardes, al volver de trabajo, luego de una ducha, le mostraba como hacer ciertos ejercicios pélvicos que ayudarían a la hora del parto. Sin embargo, había algo que a ella no le gustaba. Cada vez que salían de su habitación para cenar, ella se daba cuenta de cómo es que Cathy observaba a Ayden.
«No es que él me pertenezca, pero llevo en mi vientre a su hijo, al menos eso debería de detener un poco a la chica en sus fantasías mentales hacía el millonario» piensa cuando nota...