Arya piensa por un momento si alguna vez le dijo que lo amaba, pero nunca se lo dijo. Nunca le dio la oportunidad.
—Yo nunca…
—Si lo dijiste —interrumpe él. Arya se sienta en su silla y él se acerca arrodillándose frente a ella. Toma su mano y aunque en un momento ella se resiste lo deja—. El día que dormiste en mi cama, que te canté… mientras dormías me dijiste, dijiste que me amabas —el rostro de Arya es un poema, se lleva la mano a la frente y la frota—. En ese momento lo supe, supe que te amaba, pero mi corazón no estaba listo para enfrentarse a...