Está por decir algo, pero Arya le pide que no lo haga con un ademán de la cabeza y mirada avispada.
—Lo sé, salí de urgencia y mi teléfono se descompuso, no volverá a pasar —comenta tratando de engañarles.
—¿Y no había teléfonos dónde estuviste? Eso es muy raro —responde Mark con ironía—. Arya lo que necesita es un hombre de verdad que esté pendiente de ella. Tú estás intentando a jugar a la casita con ella y te estás quedando corto.
Ayden alza los brazos y golpea la mesa poniéndose de pie, se inclina hacia él amenazándolo. Pero Mark ni se inmuta, al contrario, parece disfrutarlo.
—Que sé la...