—Chicago… sería una gran oportunidad para mi carrera mamá —comenta la joven y prometedora doctora Arya a su progenitora—. Como me gustaría que me pudieras acompañar.
—A mí también hija, no conozco… pero eso no es lo importante. Tu carrera lo es, vas a salvar muchas vidas —añade con dificultad Mirella.
Nunca tuvo fe en que ella pudiera hacerse de un futuro, pero sabía que no era niña normal. Cualquiera que le viera sabría que tendría un carisma excepcional.
Por la noche, llamó a Daniel para informarle del simposio.
—Bien sabes que eso debes hablarlo con él —comenta Daniel Cheng a la joven—. No sé por qué me lo dices...