Después de haberla hecho mía, le saco de la ducha y la llevo a la cama, luego me recuesto a su lado y la abrazo.
—¡Perdón si te lastimé! — susurro tras su oído, no dice nada y se gira.
—Estoy bien —suspira y me besa. La llevo a mi pecho y así nos quedamos hasta el amanecer.
Por la mañana me levanto y camino hasta la cocina, encuentro a Georgina preparando el desayuno, le saludo y saco un vaso con agua, camino hasta la sala de entrenamientos. Después de media hora de ejercicios vuelvo a la habitación, al abrir la puerta le encuentro ya despierta, sonríe estando aún sobre...