Chapter 6 ALICIA

Chapter 6 ALICIA

Entró al restaurante y de inmediato supe que era una taquería, y dentro solo había unos cuantos trabajadores y  dos personas comiendo plácidamente a las 3 de la mañana .

— Buenas noches ¿En que podemos ayudarla? — Un chico se acerca a mí con una sonrisa amable. 

— ¡Hola! — Saludo igualmente amable. — Puedes dejar los menús, mi acompañante aún está en el auto. — Señalo el auto que se estaciono del otro lado de la calle. 

— Ok, yo estaré cerca para cuando pidan la comida. 

El chico se aleja y comienzo a inspeccionar la carta, hasta que siento su presencia detrás de mí. 

— Eres una calienta vergas. — Susurra a mi oído. Para luego caminar enfrente de mi con una gabardina de color negro y tapando su ingle. 

Suelto una carcajada y él me mira con cara de pocos amigos. 

— No te enojes. — Le digo. — Tómalo como un favor. 

— ¿Favor? —Se ríe con incredulidad. — Favor, es que ahora mismo me chupes la verga y así podré llenar tu linda boquita rosada de mi leche. 

Justamente sentí mi boca reseca. 

— Cuida tu lenguaje muchacho. — Lo reprendo. — Estamos en un lugar público. 

— Me importa una mierda, así todos sabrán que eres mía. 

— ¿Perdón? — Elevo una ceja. — Yo no soy tuya ni de nadie más. 

—  Cariño, desde que me diste un orgasmo eres mía. 

— No, Elijah tu y yo apenas nos conocemos y hemos hecho cosas que no debieron haber sucedido porque tu eres mi jefe, y pretender ahora que soy de tu maldita propiedad ya es una injuria. 

Bufo, mientras que miro en dirección a la ventana. 

— ¿Ya están listos para pedir? — El mesero se acerca y rápidamente cambió mi semblante . 

— Tu, traenos todos los tacos de todos los sabores que tengas. 

— ¿Qué? — El me mira sorprendido. 

— Si, eso es lo que quiero por favor. — Le sonrió al mesero y el se va alegre. 

— No entiendo porque le tienes que sonreír de esa forma. — Lo note cabreado. 

— Porque yo si tengo educación. 

— No me gusta que lo hagas. — Se inclina hacia delante para quedar lo más cerca de mi. 

— ¿Y no te molesta que haya pedido mucha comida? — Lo cuestiono. 

— En lo absoluto. — Se encoge de hombros. — Lo que gastaré sería el 0.000000000.0.1% de mi patrimonio. 

— ¿En serio eres tan asquerosamente rico? — Lo miro con sorpresa. — Debería colocar mi propio club. 

— No tengo solamente un Club Alicia, tengo otros negocios que me mantienen en la mira de todos y todas. 

— Si, si, si, ya me dijiste que puedes tener a cualquier mujer entre tus manos. — Colocó los ojos en blanco. 

— Puede ser, pero yo únicamente quiero a una y ella no me deja probarla. — Elijah se relame los labios y me mira sin pudor. 

— Como sea, ¿Cuáles son tus otros trabajos? — Curioseo para saber si lo que dicen las redes sociales acerca de sus nexos con la mafia es real. 

— Empresa familiar. — Responde. 

— ¿Hombre de pocas palabras? 

— No, solo que no me gusta hablar de mi familia, digamos que no nos llevábamos tan bien. 

Justamente en aquel instante el mesero y otro chico más se acercan con tres bandejas de tacos. Miró con sorpresa a Elijah y él tampoco puede creer la cantidad de comida frente a nosotros. 

— Espero que las disfruten. — El chico se aleja dejandome a solas nuevamente con Elijah. 

— ¡Wow! 

— Diablos Alicia, esto es demasiada comida y ni siquiera vinieron mis guarda espaldas que son un barril sin fondo. 

— No te preocupes por eso, puedo llevarme unos cuantos a casa, mi padre está deseoso por volver a comer tacos. 

— ¿Padre? —Él me mira confundido. — Alicia, si tienes un padre, ¿Porque tienes dos trabajos? con uno basta y sobra. 

Bajo mi mirada a los dedos y comienzo a juguetear con ellos, el tema del cáncer de mi padre es un verdadero dilema por el que ambos estamos pasando, pero mi padre es quien peor lo está viviendo. 

— Con uno solo no basta. — Hablo. 

— ¿Acaso sufres de algún tipo de violencia intrafamiliar? 

— ¡¿Qué?! ¡Nooo! — Lo miró como si tuviera un tercer ojo saliendo en su frente. — Mi padre no puede trabajar porque padece de cáncer y necesitamos pagar las sesiones de quimioterapia las cuales cuestan un ojo de la cara. 

— Vaya… Yo lo siento mucho Alicia, no lo sabía. 

— Pocas personas lo saben. — Me encojo de hombros. — Pero cambiemos de tema, al igual que tu, no me gusta hablar de mi familia. 

Elijah me mira fijamente como tratando de decirme algo, sin embargo yo si aparto mi mirada y tomo un taco para mojarlo en su salsa y luego comerlo, y aquello definitivamente fue la gloria, hago mi pequeño baile de la victoria, mientras saboreo todos los condimentos y celebró por llenar mi estómago.

— Dios… — Gimo. — Están muy ricos. 

— Lo sé, cuando tengo que pensar siempre vengo aquí para pasar desapercibido. 

— Se nota que es un buen lugar para pasar el rato. — Le doy otra mordida al taco. 

Sin embargo él no dijo más nada al respecto, simplemente me vio comer, un poco incómoda miró a la carretera donde ni una sola alma se encontraba por allí. 

— ¿Por qué no me dejas tocarte? — pregunta él. 

Lo miro y sus hipnóticos ojos azules me flecharon nuevamente, Elijah sabe que es un hombre guapo y lo utiliza a su favor, pero si me alejo lo antes posible de él, lo más seguro es que siga cometiendo una locura. 

— Porque no es lo correcto y lo sabes. 

— Nada en esta vida es lo correcto. — Él sonríe. — En la vida hay que correr riesgo. 

— No pienso colocar en riesgo la vida de mi padre por una noche de sexo con mi jefe. — Hablo con total seriedad.

— Tu trabajo no va a estar en riesgo. — Se apresura a decir. — Te tengo una propuesta. 

— Señor Morga…

— Alicia, juro que si vuelves a llamarme señor te colocaré sobre mis piernas y te azotare ese hermoso culo que tienes y no me importa que estemos en un restaurante. — Elijah habla con total tranquilidad. 

— No pienso ser Anastasia Steel. 

— Y yo no seré Christian Grey. — Se inclina hacia delante para tomar un taco y luego comerlo. — Sin embargo, podemos complementarnos a la perfección.

— ¿Nunca pararás de insistir? 

— Tengo mis limites. — Se encoge de hombros. 

— Sabe señor Morgan, usted estaría mejor con mi amiga Monica, la que le dio su número. 

— ¿Y si soportaras verme con ella? — Una sonrisa coqueta y a la vez socarrona se asoma en su rostro. — No me gustaria romperte el corazón. 

— No, estaría feliz de quitármelo de encima. — Respondo igualmente. 

— Sin embargo hace unos minutos estabas encima de mi, frotando tu coñito sobre mi verga. 

En aquel instante estaba bebiendo un poco de agua y casi sale disparada de mi boca, me tapo el rostro tratando de recomponer la postura. 

— ¡Eres un imprudente! — lo reprendo. — Estamos en un lugar público, nos pueden escuchar. 

— No seas dramática Alicia, este lugar está desolado. Además, no dije nada que no fuera cierto, y debo decir que gracias a ti me estoy muriendo de calor con esta gabardina porque aun tengo una maldita erección. — Me recuerda. — Ahora mismo debería colocarte de rodillas y chuparme la verga. 

— ¡Elijah! — Lo vuelvo a reprender y él simplemente se carcajea. 

— No sabes como me imagino tu boca húmeda a lo largo de mi verga. 

— Dios me iré de aquí. — Me levanto de mi asiento dispuesta a irse de aquel lugar muerta de la vergüenza. 

— No, no no señorita. — Elijah se levanta de golpe y me tomó de la mano para luego sentarse en una de las sillas de mesa conmigo en sus piernas. — te vas a quedar y vamos a comer todo esto que pediste. 

— Entonces deja de hacer ese tipo de comentarios, eso me incomoda.

— Está bien, cariño. — Asiente con la cabeza. — Ahora hablemos de la propuesta que te tengo. 

—  ¿De qué se trata? — Traté de bajarme de su regazo, pero me lo impidió. — ¿Es necesario que esté sentada encima de ti?

— Me gusta tenerte así. — Se encoge de hombros. — Y es que Alicia, me vuelves loco, desde el primer momento en que te vi, y es que me siento como un adolecente cada vez que estas a mi alrededor y me gustaría tener no solo sexualmente. Alicia no quiero que te asustes con lo que te voy a decir, pero ¿Estás dispuesta a ser mi esposa? 

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