Amelia vio salir a Fernando de su habitación, mientras sus ojos se llenaban de nostalgia, se tragó el duro nudo que tenía en la garganta para no llorar libremente. Tomó una hoja con unos resultados médicos, parpadeó dos veces para asegurarse de lo que dijera allí era cierto, lo arrugó y lo apretó contra su pecho, y aunque lo evitó, una cruda lagrima rodó por su mejilla.
<<¡No puede ser! ¡No de nuevo!>> Amelia sintió demasiado desconsuelo, pero no tenía más opción que aceptar lo que estaba sucediendo.
—Hola Amelia ¿Estás bien? —La voz de Matt la sacó de sus pensamientos, él entro sin que ella se diera cuenta
Amelia...