Una verdad demasiado dolorosa y confusa
Fernando volvió a estirarle la mano a Amelia para que ella se hiciera a su lado y hablara con él, la cercanía daría más confianza, pero ella estaba demasiado nerviosa para eso, en su lugar , comenzó a apretar sus dedos y a caminar por la habitación.
—Amelia ¿Qué es lo que pasa? Me estás poniendo muy nervioso
—Fernando , yo… yo tengo que decirte tantas cosas que pasaron durante estos años—Antes de que ella siguiera, él la interrumpió
—Amelia, por favor, quiero pedirte perdón una vez más, fui un imbécil por haber hecho lo que hice y aunque sé que jamás me darás...