Fernando se acostó del lado de su cama, dándole la espalda a Virginia.
—¿Maxi, amor? ¿Estás dormido? —Virginia comenzó a acariciar la espalda de su esposo con la intención de seducirlo. Y aunque él estaba despierto, no tenía ni la más mínima intención de responder a sus insinuaciones, conocía a la perfección el juego de Virginia.
—Quiero estar contigo Fernando, ¡Despierta! Solamente te espere para que me hicieras tu mujer —Virginia repetía insistente
Fernando apretó sus ojos, y respiro fuerte simulando que estaba dormido profundamente, Virginia refunfuño en voz alta, maldiciendo la situación, se envolvió en su sabana y se giró de espaldas a Fernando, mientras que él suspiró sintiéndose...