Al caer la tarde, Amelia se fue más temprano para su casa, además de querer ver a sus gemelos, debía hablar con Elise, contarle su situación y decirle la verdad de lo que estaba pasando, no podría mentirle, pues sentía que a ella le debía demasiado.
Por su parte, Fernando también regresó a enfrentar su realidad, antes de abrir la puerta de su mansión, cerró los ojos y suspiró, a pesar de las advertencias de su madre, se arriesgaría al todo con Amelia.
Virginia estaba sentada en su silla en la sala de estar, su rostro estaba gélido, apenas Fernando entró, ella fijo su mirada en él, sin mediar palabra...