Chapter 4 Estrés y Promesas.

Chapter 4 Estrés y Promesas.

Estrés y Promesas.

Narra Amelia Cavanauh

—¿Tu eres mi papá?— esa última pregunta dicha con esa tierna voz ha dejado a Blake pasmado, tieso por completo, aprieto su brazo para que reaccione pero no lo hace, así que contra todo pronóstico soy yo la que debe hablar.

Veo a la chiquilla y me da un poco de terror, no digo que no me gusten los niños, solamente me da pánico tener que ser responsable de alguno de ellos, ya me cuesta bastante ser responsable de mis decisiones, no quiero imaginar tener que decidir por el bienestar de otro, por eso, dejando a un lado al ogro de mi cuento, me enfoco en la persona menos culpable en todo este caos, me agacho quedar a su altura y le pregunto.

—Hola linda, mi nombre es Amelia, ¿Quieres decirme el tuyo?— la veo bajar la mirada y puedo notar que es un poco tímida, aunque me da su nombre en voz baja.

—Paige— me da tanto pesar por ella, es tan solo una pequeña y le toca estar en medio de este conflicto, se me queda viendo de arriba a bajo y me pregunta.

—¿Eres una princesa? ¿Dónde está tu castillo? ¿Tienes un príncipe?— me pregunta y no puedo evitar sonreír, me siento abrumada con tantas preguntas, siento una mano en mi hombro y veo como él hombre que ha demostrado amarme incondicionalmente se agacha a mi lado.

—Si es una princesa—le dice y veo que los ojos de la pequeña se iluminan.

—¿Y tú eres su príncipe?— le pregunta y veo como se echa a reír, él se me queda viendo y me repite la pregunta esta vez a mí.

—¿Soy tu príncipe?— no puedo evitar reírme porque sabe que no puedo asustar a la pequeña.

—Si, ahora sí eres mi príncipe— veo como observa a la pequeña Paige, creo que intenta buscar respuesta, la pequeña me muestra un pequeño juego que tiene en su iPad, Blake se pone de pie y me dice un poco cabizbajo.

—Voy a pedir disculpas a los invitados para que podamos ir a casa— asiento y me doy cuenta que antes de irse se queda viendo a la pequeña.

*****

Llegamos a casa, salir de la iglesia fue un caos total, su familia quería hablar con nosotros y la prensa estaba a la salida al acecho.

Cómo pudimos salimos a escondidas por la parte trasera de la iglesia, uno de los amigos de Blake intercambió autos con él para no levantar sospechas.

Blake, Paige y yo salimos de la iglesia como si fuéramos una familia. «¡Carajo! ¿Una familia? Es demasiado pronto para esto».

La maternidad siempre es algo que me ha asustado y le tengo aún más pavor al papel de la madrastra.

Blake se queda con Paige mientras yo voy a cambiarme, subo hasta nuestra habitación y cuando voy a medio camino debo detenerme porque siento como pierdo el equilibrio. Me sostengo de la pared porque siento que puedo caerme en cualquier momento.

«¡Demonios! El estrés va a acabar conmigo un día de estos».

Espero que se me pase el fuerte mareo y me dispongo a ir a la habitación a cambiarme. No puedo evitar mirarme al espejo completo que tenemos en la habitación y lamentarme un poco por cómo acabó todo el día de hoy, paso las manos por mi vestido y me pregunto si tal vez, solo tal vez no está en mi destino el ser feliz tal como yo deseo.

Su reflejo aparece en el espejo y me rodea la cintura con sus brazos, me sobresalto un poco porque ni siquiera escuché cuando entro a la habitación porque estaba absorta en mis pensamientos.

Él apoya su mentón en mi hombro y susurra

—Es un pecado dejar que te quites ese vestido de novia tu sola— giro mi rostro y le doy un beso.

—No te preocupes, es muy fácil de quitar— le digo restándole importancia al asunto.

—Me preocupo porque desvestirte es mi trabajo— comienza lentamente a desabotonar el vestido, sus dedos entran en contacto con mi piel y mis vellos se erizan.

—Se que es un desastre todo lo que está pasando pero te necesito a ti, tu eres quien me brinda calma— besa lentamente mis hombros desnudos y yo ya puedo sentir como me humedezca gracias a sus besos.

Termina de quitar los botones y baja el vestido, dejándome en la lencería blanca que compre para lucir en nuestra noche de bodas.

Él me da una mirada llena de deseo, que me abruma y me hace querer olvidarme de todo lo que sucede de la puerta de la habitación para afuera y justo eso es lo que quiero.

Me doy media vuelta para quedar frente a él y le digo

—Hagamos una promesa— él me mira confundido— hagamos de esta habitación como si fuese suiza— él aún no me entiende y tengo que explicarle— aquí seremos imparciales entre nosotros y respecto a los problemas los dejaremos de la puerta para afuera, aquí solo seremos tu y yo, dos personas dispuestas a entregarse el uno a otro al...— él no me deja terminar de hablar porque me toma del rostro y me estampa un beso en los labios que me hace enmudecer.

—Claro que lo prometo— me dice entre besos, sus manos viajan a mi espalda descubierta y toma mi labio inferior con sus dientes mordiendolo ligeramente.

—Te extrañe mucho anoche, prométeme que desde hoy no pasaremos otra noche separados— sonrío y asiento.

—Creo que este día de estrés se ha convertido en una tarde de promesas— él me da una sonrisa pícara mientras se muerde el labio inferior.

—Y se convertirá en una noche de placer— me dice cuando se acerca a mi y lo detengo

—Espera...— le pido y él resopla un poco afanado— ¿Y Paige?— le pregunto porque la pobre niña ha de estar confundida y de paso dejarla sola no me parece bien.

—Tranquila, está en buenas manos— vuelve a besarme y esta vez le correspondo porque sé cuánto nos necesitamos el uno al otro.

El me gira frente al espejo y susurra en mi oído.

—¿Recuerdas nuestra primera vez en Londres?— me dice mientras ambos vemos nuestro reflejo en el espejo y no puedo evitar sonrojarme al recordar a lo que se refiere.

Vuelve a tomar mis manos y las deja a centímetros de mi cuerpo.

—¿Preparada para olvidarte de todo y enfocarte solo en nosotros al menos por esta noche? Ya mañana enfrentaremos al mundo, pero juntos.— me fascina lo que me dice y no dudo en asentir.

El se acerca a mi cuello y me dice al oído.

—Te deseo Amelia, no te imaginas cuánto— muerde el lóbulo de mi oreja y guía mis propias manos a mi cuerpo y yo solo puedo cerrar mis ojos y disfrutar del placer que voy a sentir esta noche.

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