Caprichos y Mentiras.
Narra Agatha Cavanauh.
Hoy es el gran día, todo marcha según lo planeé, los engranajes de mi plan giran sincronizadamente para dar la estocada en el momento preciso.
—Señora Agatha, no sé si esto salga bien— me dice preocupada y yo ya me estoy cansando de sus inseguridades. Giro mis ojos y respiro profundo porque a esta mujercita debo tenerle paciencia, es parte esencial de mi plan y no quiero que se retracte de todo.
—Lisa, Lisa, querida Lisa— me acerco a ella y tomo un mechón de cabello— espero que no se te haya olvidado todo lo que hice por ti, que no se te olvide que puedo hundirte en cualquier momento y no pagarte ningún tratamiento.
La veo palidecer ante mi porque sé que dejar a la mocosa sola en este mundo es uno de sus más grandes temores, la verdad no sé si esa niñita es hija o no del estupido de Blake, aun no me lo ha dicho, tiene tiempo ocultandomelo pero no me importa, si ella está dispuesta a decir que lo es por unos miles de dólares y así arruinar la felicidad de mi caprichosa hija una vez mas, es mas que suficiente para mi.
Estamos cerca de la iglesia, justo enfrente, sentadas en un café, veo mi reloj de pulsera y me fijo que faltan pocos minutos y conociendo a mi hija, llegará puntual ya que no le gusta llegar con retraso a ningún lado.
La prensa está apostada fuera de la iglesia, gracias a ellos me enteré dónde y cuándo sería la ceremonia y pude llevar a cabo todo, me encanta que estén aquí presentes, así serán testigos de la desgracia de ellos dos, porque esto apenas comienza, si ellos creyeron que podrían humillarme y salir ilesos de esto, están completamente equivocados.
La mocosa comienza a chillar y chillar. Ya no la soporto más, nunca soporté los llantos de Amelia y mucho menos voy a soportar los de esta niña.
—¡Cállate YA!— le digo con dientes apretados y ella se esconde detrás de su madre— vamos a la iglesia, tenemos que escabullirnos y esperar que el circo comience para que hagas tu entrada triunfal y más te vale que todo salga perfecto
¿entendido?— le pregunto y ella asiente.
Caminamos juntas hacia la iglesia y nos escondemos en una pequeña capilla contigua de la iglesia, desde aquí puedo visualizar todo, lo veo a él, creyendo que será feliz con ella, que estupido e iluso es. De verdad no sé como se le olvidó tan rápido lo que le dije ese día.
Veo a Amelia llegar en un hermoso vestido, no puedo creer que todo lo que se ponga le queda perfecto, la sonrisa de Blake me da asco.
«¿por qué no me sonreía a mi de esa forma? Odio que le sonría así a ella, sin importar que sea mi hija. ¿Será que soy una mala madre por eso? ¿por buscar mi felicidad ante la de todo el mundo? Pues sí, lo soy y no me arrepiento».
Le hago señas a Lisa para que se pare frente a las puertas de la iglesia y aparezca justo en el momento indicado, Blake hace una estúpida broma y veo a todos en la iglesia sonreír, la señal hacia Lisa está hecha y el momento de la función comienza.
Todos están asombrados por su aparición, Blake es el más impresionado de todos, no sabe qué decir ni que hacer y mi vista se fija en ella, en mi hija, conociéndola como lo hago se que no va a tolerar esto y tengo las esperanzas puestas en que mande todo al carajo una vez más.
Las miradas están puestas en ellos, todos murmuran y yo no puedo evitar sonreír satisfecha por lo que he hecho. Amelia camina hacia él y no puedo esperar el momento en el que le diga que todo acabó.
«¿acaso llorará? ¿le dará una bofetada?»Estoy tan ansiosa por este momento.
Quedo boquiabierta al ver que ella toma su mano, brindandole apoyo.
«¿quien carajos es esta y donde está la amelia orgullosa de hace unas semanas?»
Tengo que hacer algo para impedir la boda antes de que la seguridad vaya por Lisa, veo cómo se movilizan hasta ella y abro las puertas principales de la iglesia dandole paso a la prensa.
Un alboroto se forma y para cuando puedo volver a ver ya Amelia, Blake, Lisa y la mocosa se han escabullido, ¿donde diablos se habran metido?.
Todos murmuran, la seguridad intenta contener a la prensa y los minutos pasan y no se nada de ellos, Lisa sale corriendo por todo el pasillo de la iglesia y una mujer la detiene para hablar con ella, solo espero que no se le vaya la lengua, ella se suelta y sigue hacia la salida, viniendo directamente a mi.
—¿qué demonios fue lo que sucedió allí? ¿sabes si rompieron?— le pregunto molesta porque las cosas no están saliendo como imaginé.
—No lo sé, solo hice lo que usted me pidió, ¿Paige está en buenas manos verdad? ¿me dará el dinero para el tratamiento?— me pregunta y yo me entretengo e lo que pasa en la iglesia, la mujer que la detuvo anteriormente habla con los guardias y les exige en voz alta que busque a la idiota que tengo enfrente.
La tomo del brazo y le digo.
—Tenemos que irnos, — le exijo y ella se suelta de mi agarre.
—respóndame la pregunta o ya mismo voy y hablo con todos y le digo que usted fue la que me mando— volteo a verla y la fulmino con la mirada.
«¿esta pequeña inútil quien se cree que es para amenazarme?» Me río de ella y me acerco para quedar cara a cara.
—mira muerta de hambre, te recuerdo que tienes un pie aquí y otro en el cementerio, sin mi y sin mi dinero vas a morirte, así que cállate y camina.
vuelvo a tomarla del brazo y esta vez camina sin hacer ninguna objeción, porque ella tiene más que claro que en este juego de poder yo soy la que manda, con el alboroto de la presa nos es sencillo huir de aqui, aun no conozco el desenlace de este acontecimiento, pero espero con todas mis fuerzas que lo de ambos se acabe por completo, porque eso es lo que deseo y no dudaré en usar todas mis mejores jugadas para ganar este nuevo juego que me presenta la vida.