Atrapados
Narra Blake Green
La veo dormir después de habernos entregado el uno al otro, Amelia me ha demostrado que está vez confía en mí, que pensara primero las cosas antes de actuar pero no dejo de sentir miedo, miedo a perderla, miedo a lo que pueda ocurrir en el futuro y a esta nueva responsabilidad.
Acaricio suavemente su rostro y recuerdo la conversación que tuvimos en medio del mar, después que la arrojé al agua, ella tiene el mismo temor que yo, temor a lo desconocido, al futuro y todo lo que pueda venir.
Nos prometimos enfrentar las cosas juntos y Amelia me ha demostrado que va cumplir esa promesa, porque justo ahora, de forma inesperada, el destino nos trajo algo para lo que ninguno de los dos estaba preparado. La veo abrir sus ojos y me encuentra mirándola, sonríe al verme y se acerca más a mi, siento la calidez de su cuerpo desnudo a mi lado.
—¿Qué haces mirándome?— me pregunta mientras se pega más a mi cuerpo, ha comenzado a llover y hace mucho más frío.
—Mmm… es demasiada tentación tenerte así— le digo porque nunca voy a dejar de tener ganas de ella.
Ella sonríe dándome la razón y rodea mi cuello con sus brazos.
—Creo que me desperté con ganas de tí— me dice mientras se acerca a mi y me da un dulce beso, le correspondo porque me fascinan sus besos, sus labios, su olor, su piel. Me fascina toda ella.
La estrecho más cerca de mi y por ahora somos solo besos y caricias, beso cada centímetro de su cuello y la escucho gemir, con cada beso que le doy le digo que la amo en voz alta porque quiero que me escuche, jamás me había sentido de esta forma, pensé que conocía el amor en el pasado y me equivoqué por completo porque esto que tenemos ella y yo, es amor de verdad.
Un fuerte trueno se oye a lo lejos, pero nada nos importa porque estamos ella y yo y somos todo lo que necesitamos, comienzo a bajar lentamente, entre las sábanas, dejándole suaves besos por el abdomen, estoy cerca de su monte de Venus y pienso deleitarme con ella y brindarle placer cuando de pronto escucho
—Princesa tengo miedo— «¿Pero qué carajos?» Paige entra a la habitación sin tocar la puerta y recuerdo que se me olvidó por completo colocar el seguro, «¡Demonios! ¿Y ahora qué hago? No puedo traumar a esta niña» recibo un fuerte golpe de parte de Amelia para que me quede quieto y siento como coloca una de las sábanas gruesas encima de mí.
Intento quedarme quieto pero la situación es bastante embarazosa y no puedo evitar reírme y ella vuelve a golpearme en la cabeza para que me calle.
—Hola lindura— escucho que le dice a la pequeña— ¿Por qué tienes miedo?— utiliza un tono dulce, creo que Amelia sería una gran madre, no entiendo porqué tiene tanto temor a eso.
—Le tengo miedo a la oscuridad y a los truenos, mamá siempre me abraza y me deja dormir con ella y ahora se fue y me dejó contigo y con el príncipe, como no sé dónde está el prefiero estar contigo— dice la niña sollozando y siento como Amelia se tensa.
«¿Cómo carajos vamos a salir de esta?»
Amelia se queda callada un tiempo hasta que le dice.
—El príncipe está en el baño si esperas un momento afuera el pronto muy muy pronto estará contigo— le promete ella
—Pero, es que… tengo mucho miedo— dice con la voz más tierna que he escuchado— ¿Puedo subirme a la cama con ustedes?.
«¡Ahora sí nos jodimos!»
Trato de no moverme para que Paige no se percate de mi presencia pero con tantas cosas sobre mí se me dificulta respirar.
—Puedes dormir con nosotros si me haces un favor antes— le pide Amelia, se hace un silencio y ella es quien continúa hablando.
—Muy bien Paige, date la vuelta y cierra los ojos, vamos a hacer un truco de magia ¿Te parece?— otro silencio más dónde supongo que la pequeña asiente.
—Okey, contemos entonces hasta 15 para que el príncipe aparezca— vuelvo a recibir otro golpe y está vez ella me quita todo de encima mientras ambos nos levantamos en silencio y ella comienza la cuenta progresiva en voz alta.
Salgo corriendo hacia el baño y me tropiezo con la esquina de la pared golpeándome el meñique del pie.
Amelia se acerca a mi y cubre mi boca para que no vaya a gritar.
«¡Joder, Joder, Joder! Cómo duele» me calmo y camino cojeando hacia el baño, mientras veo que Amelia se coloca pijama rápidamente.
Cierro la puerta y me pregunto a mi mismo si está será nuestra nueva vida, ser papá de forma tan repentina me ha descolocado por completo.
Paige me parece una niña muy tierna, de hecho, es muy adorable, pero la situación entre su madre y yo fue muy efímera, muy rápida y me hace dudar, no digo que no pueda ser mi hija, pero necesito salir de dudas, Lisa no puede aparecerse y dejarme a una niña así como así alegando que es mi hija.
Mañana mismo hablaré con mi abogado para arreglar todo y realizar una prueba de ADN, intentaré localizar a Lisa a como dé lugar porque necesito respuestas y quiera o no ella tendrá que darmelas.