Kai Metzler.
Trago duro una vez más, mientras miro como pasan las luces fuera del auto, fue un día de mierda, en todos los sentidos Elizabeth y Luther mis nuevos verdugos. Uno antiguo que ha estado esperando el momento adecuado para dejar caer la guillotina sobre mi cabeza y el nuevo, que se ha dedicado a despedazarme de a poco como un puto psicópata que tortura a su víctima antes de matarla.
Elizabeth hizo eso hoy, me mato con esa afirmación, suena dramático pero es que así lo sentí, fue un golpe duro, a mi ego, a mi cabeza, a mi deseo a mi lujuria y a todo lo que...