Cuando va a pasar junto a mí, la tomo de codo y tiro de ella hacia mí, el movimiento la toma por sorpresa lo que la hace gritar sorprendida, rodeo su cintura con mis brazos y con mi mano libre la obligo a verme, nuestras miradas se encuentran y allí esta justamente lo que deseaba ver, el deseo, la lujuria las irrefrenables ganas que siente cada que está cerca de mí, sonrió de lado y ella frunce el ceño.
— No se te olvide lo que te dije en el Flame… — murmuro mirándola serio esta vez
— ¿el qué? — me acerco a su oído y respiro profundo llenándome...