Cuando logro salir del baño completamente nerviosa y sin saber muy bien cómo actuar delante del magnate, el ya no está en la mesa, mi ceño se frunce y suspiro sonoramente, sin comprender nada. En ese momento uno de los camareros que nos atendió se acerca a mí.
— disculpe señorita la esperan afuera — después de esa pequeña información suspiro y agradezco mentalmente al magnate por demorar un poco más nuestro encuentro.
Cuando salgo del establecimiento me sorprende ver a Alfred con el auto frente a la puerta, asumo que el magnate está dentro así que simplemente echo andar hacia el auto, el hombre me ve con una sonrisa...