Lizzy White.
Nuestras respiraciones son un desastre, no puedo dejar de verlo, luce endemoniadamente sexy en este instante, con su cabello despeinado, los labios rojos y el deseo traspasando sus ojos almendrados. ¡Por Dios! ¿Qué está haciéndome este hombre? Porque no entiendo cómo es posible que me tenga así.
Kai sale de mi con cuidado y sonríe de lado cuando muerdo mi labio, se gira y camina a uno de los cubículos y regresa con papel higiénico, juro que va a dármelo pero contra todas las teorías que puedo hacerme en la cabeza, separa mis piernas con un suave toque y sin dejar de verme se asegura de limpiar lo...