Después de recoger mis cosas, tomo el teléfono y hago una movida desesperada, una que sé que puede dejar en evidencia cuanto me importa Elizabeth, pero me sabe a mierda. Le marco a mi padre deseando que responda, pero el muy bastardo me desvía la llamada al buzon de voz, respiro profundo y recuerdo que tengo una conversación pendiente con Leyna. Asi que decidido a drenar un poco de la frustración acumulada la llamo, después del cyarto tono responde.
— ¿Kai? — su voz suena baja e insegura
— Hola Ley ¿Cómo estás?
— ¿Qué quieres Kai? — que me corte de esta manera no es más que una clara...