— sí, es muy bonita — murmuro sintiéndome un poco apenada por ser pillada curioseando.
— tiene una historia muy interesante que quizás otro día le cuente, por ahora le explicare lo que haremos el día de hoy, mientras traen nuestros desayunos — me explica y yo asiento — como pudo darse cuenta durante la reunión — en cuanto hace mención a la reunión recuerdo lo duro que fue conmigo y la molestia vuelve adueñarse de mi
— hablando de eso, me parece que se excedió con lo que dijo — su ceño se frunce y su cuerpo se tensa, no iba a dejarlo pasar, no señor
— ¿de qué...