Sus labios besan mi cuello escondiéndose en el como suele hacerlo cada que estamos juntos, besa, lame y muerde aquí y allá, en algún punto lo siento chupar con fuerza y aunque estoy consciente que está dejando un chupetón, no me molesto en detenerlo, no me importa porque solo está marcando lo que le pertenece, porque yo le pertenezco, en cuerpo, mente y alma.
Abro los ojos y la sorpresa que me invade al ver nuestro reflejo en un espejo frente a mí me consume, el vestido en el suelo, mi braga más allá y el magnate haciéndome el amor de forma salvaje recordándome porque es que lo amo en...