Cierro mis ojos cuando las acometidas se hacen más rápidas, más profundas y fuertes, una, dos, tres, cuatro veces me llena con la misma fuerza, hasta que siento como sus manos se cierran con más fuerza sobre mis muñecas, su rostro desciende un poco ocultando sus ojos y un gruñido gutural, sexy, ronco y de lo más varonil escapa de sus labios, esto va a acompañado de una brutal y dura arremetida que me lleva nuevamente al borde mismo del placer y al éxtasis que su maravilloso y perfecto miembro es capaz de ofrecerme.
Lo siento caer sobre mí, la máscara rosa lentamente mi mejilla, su respiración es un completo...