— Dame un momento — comenta tomando el teléfono, antes de responder camina hacia la salida de la cocina — hola hermosa ¿Cómo estás? — esas palabras son como una puñalada en mi pecho.
De pronto todo lo maravilloso del momento se arruina y me siento increíblemente estúpida, por alguna extraña razón siento que todo esto ha sido un juego, un plan para poder controlarme y evitar que haga el trabajo que me propuse hacer en cuanto acepte el trabajo. De pronto Kai ya no me parece el hombre fascinante y delicioso de hace un rato, en este momento me siento como un títere siendo utilizado.
Respiro profundo controlando mis...