— Lo siento... — murmura como anticipándose a lo que pudo haberme pasado y que efectivamente no quiero hablar de ello.
— No te preocupes — respondo sin mirarla, dejando mis cubiertos sobre el plato y tomando la copa para beber un poco.
La dejo de lado y me seco los labios con la servilleta, ella continua mirándome con intensidad, la incomodidad del momento se hace presente y ella respira profundo, desvía sus ojos y suspira.
— Creo que es mejor que me vaya... — murmura y yo busco sus ojos, no quiero que se vaya.
— ¿Quieres irte? — pregunto sin rodeos, tampoco voy a obligarla a quedarse.
Ella...