Me pongo en pie una vez más elevándola para que su coño quede en mi rostro, doy un paso hacia la pared para apoyarla en ella, rio cuando veo su expresión sorprendida, incrédula y lujuriosa, mi boca se hace agua cuando me acerco más a su coño, doy un lametón desde su abertura hasta su clítoris, arrancando un grito que me hace sentir el mejor en todo el puto universo. Ella echa su espalda atrás y se aferra a sus pechos apretándolos con fuerza mientras yo me dedico a lamer, chupar y mordisquear su clítoris con suavidad, cada que lo hago su cuerpo se estremece y ella grita. Pronto su...