No me muevo, solo lo observo unos instantes, hasta que me sonríe con calidez y le devuelvo el gesto forzadamente, se pone en pie se aleja. James sale de la habitación dejándome sola, para que me arregle para salir, me toma algunos minutos centrarme y organizar mis pensamientos, ya que una imagen clara de ese dios griego follandome llega a mi cabeza y me hace respirar profundamente, ha sido demasiado intenso, demasiado real.
Una vez me pongo en pie, tomo una bata y cubro mi cuerpo con ella, salgo de la habitación y el rico aroma a comida llega hasta mis fosas nasales, distrayendo un poco mis eróticos pensamientos. La...