Kai Metzler.
Finalmente ha llegado el puto día en que tendré que verla y compartir con ella más de que unas miradas —miradas que ni se ha enterado que le he dedicado porque nunca tono las veces que estuve en la suite— todos estos jodidos días han sido un verdadero problema, no puedo sacármela de la cabeza, no después de haberla follado, no después de haberla hecho mía. Paso mis manos con desesperación por m rostro, mientras Colette entra nuevamente en el estudio con un par de copas y finjo estar a la perfección.
— Aquí tienes, brindemos por esto — dice señalando los documentos que están frente a mí....