De repente un hombre trajeado al que le calculó más o menos la edad de unos cuarenta años, se presentó frente a ella y le tendió la mano educadamente, ella se tardó un poco antes de tomar y sacudir la mano que le estaba ofreciendo a modo de saludo para no quedar como una maleducada.
—Hola.
—Mucho gusto, soy un invitando más, como tú. Me llamó Michael, supongo que también has trabajado para Sebastián y por esa razón estás aquí.
—Oh no, en realidad solo soy una estudiante de último año de la secundaria y estoy aquí porque nos invitó a todos los de el último curso de la secundaria...