Después de la charla, Giulio le dió el dinero a su chofer. Se sentía mal de que tuviera que pasar por eso, pero cada quién conseguía las consecuencias de sus actos. Y le advirtió que de pasar otra vez, no acudiera a él.
Después de eso padre e hija ya se estaban marchando de la casa, pero a Carlo no le cuadraba una cosa y por esa razón salió también al exterior pero sin que ambos se dieran cuenta de qué él los estaba siguiendo.
Entonces estaba siendo testigos de una escena que no le pareció nada buena y lo dejó noqueado porque no creía posible que el chófer fuera...