Faith.
- “¡Están fuera!”- esa fue la sentencia que dijo Eli.
Acabábamos de ducharnos y terminar de auto-curarnos, cuando mientras tomábamos una copa de vino, la guerrera blanca se puso de pie, y dijo eso, sonriéndome.
La verdad era que desde que nos habíamos ejercitado un poco con nuestras “inestimables colaboradoras”, la ira hacía nuestros mates había disminuido, la sensación de vacío, y ansiedad por volverlos a ver, había vuelto con más fuerza. Era una sensación que compartíamos la guerrera y yo, estábamos tan conectadas que ambas sabíamos lo que sentía la otra.
Así que sentí, en mis propias carnes la felicidad de saber por Eli, que ella había detectado...