Arcel.
Mientras me llevaba a mi luna, en mis brazos, a nuestra habitación, noté que estaba entregada, si no controlo mis hormonas, mi instinto de poseerla tomaría el control, pero esta mujer no ayudaba, sus feromonas de hembra excitada anulaban mi juicio.
Tras besarla me di cuenta de que su cuerpo había claudicado, y según mi lobo interior su loba estaba más que dispuesta para ser liberada, pero la advertencia en mi cabeza de Mémé, me lo dejó claro.
- “No puedes aparearte con ella, no puedes marcarla aún, sé que vuestro vinculo es muy fuerte, y no sabes cuanto, pero primero debe prepararse y saber quién es verdaderamente, aprender...