Cuando llegamos ya era oscuro, obviamente no podría tomar el sol, pero la menos podría caminar sobre la arena.
—Iré a la playa, no quiero que me sigas, puedes vigilar desde lejos.
—Mi deber es estar con usted todo el tiempo.
—Si, pero creo que nadie espera que yo me encuentre aquí.
—Pero no puedo hacer eso.
—Si te veo cerca, diré que me estás acosando y quieres que tengamos relaciones.
—No creo que quiera meterme en problemas.
—Entonces quédate aquí, además, se que siempre hay más de una persona cuidando de mí.
Salí de la habitación y fui directo hacia la orilla, quería caminar, despejar mi mente, la verdad...