Cuando íbamos de camino recordé que había visto un motel.
— ¿La ha pasado bien? — me preguntó el taxista.
—Si, ha sido una noche agradable.
En eso vi el motel.
—Entra ahí.
El se sorprendió al escuchar eso.
—Disculpe.
—Si, entra a ese lugar conmigo.
Abrí mi cartera.
—Esto es por tus servicios — le di $100 — y esto si entras ahí conmigo, pero no te lo volveré a repetir — le enseño $100 más.
El sin pensarlo entro al motel, pague la habitación.
—Tu si que eres difícil.
—Lo siento, nunca pensé que usted quería ésto.
El vino y me intento besar.
—No, nada de besos en...