Después de ese pequeño percance, le avisé a Mireya que iríamos con su hijo, pero primero necesitamos hablar con él. Debido a que estaba fuera de la ciudad, no fue posible verlo antes, pero Mireya me garantizo que nos daría nuestro espacio.
El día del viaje Mireya nos fue a dejar en el aeropuerto, por ninguna parte veía a Angel.
—Mireya ¿Vamos a perder nuestro vuelo por su hijo? —reclame.
—No te preocupes, él ya está adentro, nos está esperando.
Al entrar veo que un chico alto, moreno, de buen físico, se nos acerca.
—Hasta que por fin llegan.
—Tranquilo hijo, ya llegamos, ella es Megan y su amiga Tatiana....