Pusimos los bolsos en la entrada y fuimos directo hasta el sillón, nos tomamos la segunda cerveza cada uno, ya me sentía un poco caliente.
—Chicas, realmente podemos detener esto aquí, no quiero que el día de mañana se arrepientan de haber hecho algo que no querían.
Angel estaba sentado en el sillón grande, Tatiana y yo en los pequeños. Me levanté de donde estaba, parada frente a él comencé a desnudarme, con el calor que sentía la ropa me estorbaba.
—Dime que parte te gusta más de mi cuerpo.
El puso su mano en mi cintura, la fue bajando lentamente hasta llegar a mis caderas, siguió deslizando hacia mis...