El no me decía nada, así que yo simplemente me levanté y salí del escondite en el que me encontraba.
—Megan, ¿Que haces? Estamos en peligro.
—Yo no escuchó nada y tu no me dices mucho.
—Espera, espera, vas por el camino equivocado.
No le hice caso y simplemente continúe caminando, hasta que llegue a una especie de cueva.
—No hagas ruido, retrocede lentamente y ven conmigo.
— ¿Que hay ahí?
—Solo ven por favor.
No sé porque, pero me quedé paralizada, frente a esa entrada, hasta que Angel me tomo de la cintura y me tapó la boca.
—No hagas ruido por favor, esa es una cueva de oso,...