Al día siguiente, Eloísa se encontraba lista para disfrutar de una tarde de cine. No tenía idea de cuál sería la película que vería y aquello era lo de menos, lo único que le interesaba era verse con Christopher y que los hombres de Henrick no se dieran cuenta de nada.
De esa forma, se evaluaba en el espejo ansiosamente, mientras sentía un mal presentimiento que le instaba a no exponerse a ese encuentro, sin embargo, debía hacerlo, necesitaba de la ayuda del muchacho para poder irse definitivamente.
Pero por más que intentaba convencerse de que estaba haciendo lo correcto, lo cierto era que no podía dejar de sentirse culpable,...