Corro hacia la sala del tribunal y realmente llego hasta la puerta, pero antes de que pueda entrar, me levantan y me detienen. Me giro para ver a Gris, que está completamente fuera de aliento, sujetándome.
—Mi amor, esa es una vista que no vas a querer ver —me dice mientras trato de luchar contra él. No, tenía que ver si ese hombre estaba bien.
—No lo hará, mi amor, una caída desde esa altura lo habría matado al instante —dice, continuando sujetándome mientras Enrique baja por las escaleras. Entonces, giro mi atención hacia él.
—¡¿Por qué hiciste eso?! —le pregunto, queriendo correr hacia él, pero Gris ahora me sujeta...