—No puedo, es demasiado peligroso para mí estar allá fuera en este momento —digo mirando el escritorio. Él me pregunta, lo que me hace suspirar de nuevo. —No sé si puedo decirte por qué, Carlos, pero solo debes saber que si saliera de este castillo sin la protección de muchos guardias, probablemente no regresaría —explico, levantando la vista hacia él por un segundo. Al principio parece sorprendido por mi respuesta.
—¿Qué diablos está pasando, Clara? La última vez que estuve aquí todo parecía estar bien —pregunta, pero sé que una vez más no puedo responder a esa pregunta. Nadie fuera del castillo debe saber nada sobre Ruperto.
—Soy tu hermano,...