La mañana pasó volando, me encantaba la forma en que Enrique organizaba mi trabajo, realmente sentía que estaba haciendo algo, no solo corriendo de un lado a otro sin rumbo. Era el primer día en el que no necesitaba cubrirme el cuello. ¡Se sentía genial no tener siempre el cuello ardiendo por la bufanda que tenía que usar! Además, eso significaba que me estaba acercando más a Gris. El final de mis deberes llegó, pero mi día aún estaba lejos de terminar, ya que mis padres debían llegar en menos de una hora. No había pensado en el encuentro hasta que vi el castillo, me había estado concentrando tanto en...