Rebeca Genoveva pensó que había oído mal.
¿Cómo era posible que el teléfono móvil de Seve Gonzalo lo atendiera una mujer?
Ella sabía que Seve Gonzalo apreciaba mucho su teléfono. Quiso tocarlo una vez, pero Seve le negó el permiso. Pero ahora, una mujer había respondido la llamada.
¡Espera!
¿Qué fue lo que dijo la mujer?
¿Están en el Hilton?
De repente, algo pasó por la mente de Rebeca Genoveva.
Con furia, abrió la manta, saltó de la cama, arrancó la aguja de su mano y corrió fuera de la habitación.
El guardaespaldas la detuvo afuera, y Javier López se negó a dejarla pasar.
—Señorita Genoveva, aún está débil, por...